
Un par de borrachos
se manosean junto a ti
mientras nos descubres
el secreto del amor,
por tu boca
que no se cansa
de regalar luz.
Maestra del encanto
te disfrazas de muerte
anticipando tus fiestas
y tus huestes
en adoración permanente.
Te disfrazas de mendigo
para reirte de las riquezas
que le sobran al mundo
cuando a tu paso
todo se transforma
en adorno y ofrenda
Tú mujer
de los mil vientos,
que subes y bajas
a tu antojo
entre un dios
que aún te busca
y un demonio
que te envidia.